Iniciativas

Can Batlló

Muchos edificios que en su día fueron símbolos en la historia de las ciudades han sido, con el paso del tiempo y por diversos factores, cerrados y abandonados. Es el caso de Can Batlló, en el barrio de La Bordeta en Barcelona, una fábrica textil de finales del siglo XIX referente de la historia industrial catalana. Pero los vecinos no podían dejar que un espacio así se perdiera en el olvido. Te contamos cómo ha sido el renacimiento de Can Batlló gracias a los movimientos sociales.

Nos trasladamos a 1976, cuando el Plan General Metropolitano definió el recinto de Can Batlló como zona de equipamientos y espacio verde para el barrio. A finales de los 90, una inmobiliaria negoció varias modificaciones para construir viviendas de lujo, sin embargo, la crisis del sector frenó el proceso. De esta forma, Can Batlló quedó cerrado y prácticamente sin uso.

A partir de ahí, los vecinos comienzan una lucha sin descanso para reivindicar la transformación del recinto. Y ese inicio fue mediante una cuenta atrás con la que consiguieron grandes cosas. ¿No tienes curiosidad por saber en qué consistió esa cuenta atrás y qué lograron finalmente? 

Así fue la estrategia de los vecinos. En 2009 dieron un “ultimátum” al ayuntamiento: “Si el 11 de junio de 2011 las máquinas excavadoras no están en el recinto de Can Batlló, entraremos nosotros y empezaremos a construir el espacio público y equipamientos que necesitamos”. Y así empezó la cuenta atrás, que fue tomando fuerza gracias al apoyo de múltiples asociaciones y movimientos sociales, así como por la gran repercusión mediática. A menos de una semana de la fecha señalada, el ayuntamiento finalmente cede una de las naves a la plataforma. Nacía el Bloque Once. A través de jornadas de trabajo colectivo que duran más de dos años, los vecinos rehabilitan el espacio transformándolo en: una Biblioteca Popular (Josep Pons), un bar y espacio de encuentro, un auditorio, un rocódromo y varias salas polivalentes para realizar actividades y talleres. A lo largo de los años se han ido transformando más espacios y ubicando nuevos usos.

Otra de las reivindicaciones era la creación de huertos comunitarios que también se consiguió, junto a ‘caminos verdes’: viales para peatones y bicicletas con zonas ajardinadas. Otros proyectos de más largo recorrido y envergadura son: una cooperativa de viviendas, la nueva sede de la Escuela de Medios Audiovisuales (EMAV)…

Can Batlló vuelve a tener vida y a nosotros nos ha cargado de energía positiva esta iniciativa, ¿y a ti?

 

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