Iniciativas

Comedor Social

Este barrio de Badajoz tiene muchas ganas de ayudar a los más desfavorecidos y de crecer. Desde 2017, su comedor solidario es la mejor muestra de ello. Y la clave está en los ingredientes principales de sus menús. ¿Sabes lo que contienen? Sobre todo, risas, abrazos y mucho cariño para los casi 60 niños a los que dan de comer. ¿Hay algo mejor que eso? Te contamos cómo lo hacen.

Resiliencia es una palabra clave en la barriada del Gurugú, en Badajoz. Han resistido los impactos de la crisis, aunque cada paso para progresar supusiera un doble esfuerzo, y se han ido adaptando. ¿Cómo? No nombrando nunca la palabra rendirse. En este esfuerzo están los voluntarios que mantienen los pilares de una de las acciones con mayor arraigo en el barrio, el comedor solidario. Desde 2017, el Centro Social Gurugú ofrece durante todo el año algo que llevarse a la boca a los chavales de familias con dificultades económicas e intenta frenar a su vez el absentismo escolar. En los veranos, además, este centro complementa la alimentación de aquellos que no tienen recursos.

Hay muchos héroes en esta iniciativa. Ramón, el lugarteniente, lleva muchos años dando lo que tiene para que no falte de nada. Mantiene a punto las aulas, nunca falta por su parte una capa de pintura, arreglos de luces, … todo lo que sea necesario para ayudar. Celia y María José son las cocineras y están orgullosas de su labor y, sobre todo, de “sus niños”: “empezamos con 35 y este año rozan los 60. Hay lista de espera. Estos niños son especiales, no porque sean diferentes al resto de chavales de la ciudad, sino porque muestran mucha humildad cuando les ponemos un plato delante para comer”. Pero no solo es importante la comida que dan, existe algo más: “nuestro menú contiene risas y abrazos, un elemento básico para que los muchachos no vean esta ayuda como algo negativo”.

Y, por supuesto, está Ricardo, el alma mater. Él forma a los futuros voluntarios, atiende a las madres que le solicitan una ayuda, a padres desesperados que necesitan calmar sus nervios con su charla esperanzadora. Su sueño es que algún día desaparezca este comedor porque ya no se necesite, porque el barrio mejore. Mientras llega ese sueño, el comedor social del Gurugú necesita más apoyo institucional para que siga funcionando “con la misma intensidad” todo el año.

¿No crees que este barrio crecerá y se hará fuerte? Nosotros estamos seguros, porque ganas, desde luego, no les falta.

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