Iniciativas

Huerto social “La Balsa de los Mirlos”

Te vamos a presentar en esta iniciativa un huerto muy especial. En él se cultiva la paciencia, se disfruta del momento, sin prisas. Qué maravilla, ¿verdad? Dan ganas de irse corriendo a este oasis de paz en la ciudad de Albacete. Tienes que conocer la historia de este vergel de amor por la tierra que creó Melquiades, un bombero de la zona, para compartir experiencias y enseñanzas y cuyos proyectos van creciendo cada día.       

Melquiades es el alma de esta iniciativa. La pasión por la tierra le viene de lejos. Su padre era agricultor y él se crio entre huertos. Un día decidió que quería trasladar todos sus conocimientos sobre el campo a la ciudad. Comenzó comprando un terreno y, junto a varios vecinos y amigos, decidió utilizarlo para crear algo más que unos huertos, establecieron una nueva forma de entender la horticultura, respetando la tierra, sus ciclos, su ritmo y, además, compartiendo vivencias.  

‘La Balsa de los Mirlos’ es un punto de encuentro donde gente de buen corazón tiene ganas de sentir la tierra de otra manera. En estas 90 parcelas de diferentes tamaños el tiempo no existe, se disfruta de cada momento y, precisamente por eso, las horas pasan volando. Y hablando de volar, su nombre hace referencia a un ave habitual de la zona del que Melquiades adora su precioso y característico canto.

Aquí la gente aprende y es feliz: “Están experimentando algo que se había olvidado. Llevamos miles de años de agricultura y ahora, en dos generaciones, prácticamente nadie sabe de dónde vienen las plantas que nos comemos”. Y en ‘La Balsa de los Mirlos’ lo aprenden de tal forma que para muchos es su motivación para levantarse cada mañana: “Las personas mayores están deseando que salga el sol para venir a trabajar, para sentirse activos y útiles”. Y, por supuesto, los niños también disfrutan: con cubo y regadera en mano, aprenden a plantar y corren felices por su parcela. Una madre comenta: “He cogido el huerto para que ellos conozcan cómo se siembra, cómo crecen las hortalizas”. Otros juegan con la arena y el agua, haciendo castillos como si estuvieran en la playa.    

Y se ayudan unos a otros. Es un huerto social, donde los mayores enseñan a los jóvenes y los jóvenes ayudan a los mayores en labores que, por edad o imposibilidad, no pueden realizar: “Si una persona mayor no puede labrar, siempre hay una mano amiga que lo hace”. Y como huerto social, su labor con asociaciones de distintos tipos es ejemplar: entre otras, colaboran con la Asociación Autismo Desarrollo de Albacete y con la Asociación Lassus de ayuda contra el síndrome depresivo. Melquiades ejerce de tutor de una forma personalizada: “No todos pueden hacer lo mismo, adapto el trabajo según las posibilidades de cada uno”. Dan una vuelta por el terreno, les enseña, les ayuda. Para todos ellos, el huerto es la mejor terapia: plantar, regar, ver los frutos crecer, … “Nos cuesta moverles, pero esto les anima, tienen más ganas de vivir”. ¿No te parece genial lo mucho que se puede hacer con tan poco?

También reciben visitas de colegios e institutos, hacen talleres, reuniones sociales, … Como puedes comprobar, no hay un momento de aburrimiento en este espacio donde “se alimenta el alma”. Algunos que únicamente pueden ir el fin de semana se “quejan”: “¡Dejad algo para el domingo!”. Porque para todos, el tiempo que pasan aquí es el mejor momento de la semana. Y sí, cada uno es diferente, pero les une lo más importante: el amor por la tierra.

¿Y sabes que toda esa felicidad que se respira en ‘La Balsa de los Mirlos’ se transmite a sus hortalizas y frutos? ¿No lo crees? Pues no te pierdas cómo dos concursantes muy conocidos de Masterchef han elaborado la receta de la FeliZiudad con productos de este “oasis” tan particular.

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